Esta es la primera publicación por este medio y queremos, con la ayuda de Dios, sean muchas más. Y a ÉL le encomendamos nuestra labor misionera a través de esta oración...
Señor, cuando nos mandas a sembrar,
rebosan nuestras manos de riqueza:
tu palabra nos llena de alegría
cuando la echamos en tierra abierta.
Señor, cuando nos mandas a sembrar,
sentimos en el alma la pobreza;
lanzamos la semilla que nos diste
y esperamos inciertos la cosecha.
Y nos parece que es perder el tiempo
en este sembrar de insegura espera.
Y nos parece que es muy poco el grano
para la inmensidad de nuestras tierras.
Y nos aplasta la desproporción
de tu mandato a nuestras fuerzas.
Pero la fe nos hace comprender
que estás de nuestro lado en la tarea.
Y avanzamos sembrando por la noche,
y por la niebla matinal somos profetas,
pobres, pero confiados en que Tú
nos usas como humildes herramientas.
Gloria a Ti, Padre bueno, que nos diste
a tu Verbo, semilla verdadera.
Y por la gracia de tu Santo Espíritu
la siembras con nosotros en la Iglesia.
AMÉN.
